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Cómo entender si el perro te ha elegido como “dueño”

Cómo entender si el perro te ha elegido como “dueño”
noviembre 26, 2025 Silvia Zancan
Tiempo de lectura: 25 minutos
noviembre 26, 2025
Salud y Bienestar
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cachorro de perro se acerca con el hocico a su pet mate

¿Cómo se hace para entender si el perro nos ha elegido como punto de referencia?

Las señales, a menudo, son inequívocas: desde estar constantemente bajo su radar hasta la tristeza que aparece en sus ojazos cuando salimos de casa sin él (o ella)… y, en algunas razas, hasta comportarse como una adorable “lapa” que no tiene ninguna intención de despegarse de nosotros.

El tema merece ser tratado de manera profunda. Entender por qué un perro elige a una persona como punto de referencia significa, de hecho, explorar las motivaciones que están en la base de este vínculo tan especial.

Antes de comenzar, sin embargo, subrayamos un aspecto importante: en este artículo hacemos referencia al papel de “dueño”, pero, gracias a los estudios más actuales y también a una visión más igualitaria de los animales, este término está superado, a favor de palabras como “pet mate”, “pet parent” o “propietario consciente”.

Relación perro hombre: más allá del concepto de “dueño”

El término “dueño” presupone una jerarquía y una posesión. Es evidente que el perro, como toda criatura viviente de este planeta, debe ser considerado una criatura libre y que no pertenece a nadie.

Los gatos en esto son maestros, porque con su comportamiento ponen enseguida las cosas en claro, haciéndonos entender que son seres libres y que deberíamos estar cada día agradecidos porque nos permiten ser sus humanos del corazón 🙂.

Los perros tienen actitudes diferentes, pero de todos modos es tiempo de abandonar la palabra “dueño”, porque la relación entre humanos y animales se basa en colaboración, respeto recíproco y afecto, no en dominio o jerarquía.

Claro, el pet parent es la figura de referencia que les da seguridad, cuidado, guía y amor incondicional, pero los perros no buscan un “jefe”, sino un compañero de vida en quien puedan confiar.

Y precisamente la confianza es uno de los presupuestos necesarios para que el perro nos elija como humanos de referencia.

La relación perro hombre: un vínculo indisoluble

¿Cómo entender si el perro te ha elegido como “dueño”? Las señales son a menudo claras e incluyen también el deseo de estar cerca de ti.

La nicho ecológico del perro: los roles entre perro y hombre

Para entender cómo el perro elige a su persona preferida es bueno introducir el concepto de nicho ecológico.

El nicho ecológico es el rol del perro en el ecosistema. Los estudiosos han definido grupos de perros en relación con el nicho en base a su forma de sustento, por lo tanto los Pet, los perros que viven en familia, y los Free Ranging Dogs, los perros libres de vagar.

Los segundos se dividen en:

  • Callejeros, perros que antes estaban en familia y ahora ya no lo están y están buscando su “lugar en el mundo”;
  • Perros ferales, completamente independientes del hombre y acostumbrados a vivir en la naturaleza;
  • Village dogs, perros que no viven en familia sino en zonas limítrofes, quizá frecuentando a las personas de vez en cuando para recibir comida.

Este último grupo es bastante interesante y es muy estudiado, porque es la representación moderna del proceso que llevó a los lobos a acercarse al hombre, originando la domesticación de la especie.

¿Y qué hay, en la base de esta domesticación, si no la confianza?

Esto nos hace entender que la confianza es un ingrediente imprescindible en la relación perro-hombre y es un aspecto fundamental cuando se trata de elegir al humano de referencia.

¿Cómo el perro elige a su persona preferida?

Cuando nos preguntamos cómo el perro elige a su persona preferida, no existe una fórmula mágica, sino un conjunto de factores que trabajan juntos: experiencias tempranas, calidad de las interacciones e implicación emocional.

Antes, sin embargo, demos un paso atrás y afrontemos el corazón de este tema: ¿qué sucede cuando vamos a la perrera o a un criadero para elegir un perro? ¿Quién elige a quién? ¿Y qué mecanismos se activan?

Aquí un ejemplo: vamos a la perrera o a un criadero para elegir a nuestro compañero de vida de cuatro patas y, al cruzar la puerta, sucede lo que para nosotros es una magia: el perro nos mira, se acerca a nosotros, quizá pide mimos y mueve la cola, todos comportamientos que nos hacen pensar que nos ha elegido como humanos del corazón.

La pregunta es: ¿cómo y por qué ocurre esto?

Pedimos ayuda a la investigación científica, que varias veces ha subrayado el hecho de que el perro entra en contacto con la mirada y con otros comportamientos que podemos definir como “sociales”.

En particular, la mirada se convierte en un puente de confianza al que siguen comportamientos como acercarse, saltarnos encima, mover la cola… todos impulsos instintivos que son una especie de avanzadilla, porque el perro está evaluando ese contacto social en términos de acogida, positividad y, sobre todo, confianza.

Pero, entonces, ¿por qué ese perro nos ha elegido precisamente a nosotros? No existe una respuesta unívoca, más bien podemos subrayar que el perro está predispuesto a crear vínculos con los humanos que corresponden la acogida, la atención, la cercanía y que, sobre todo, demuestran merecer su confianza.

Si nosotros correspondemos inmediatamente sus atenciones, se puede crear en pocos minutos una relación de apego y afinidad primero perceptiva y luego lógica.

No olvidemos, de hecho, que cuando estamos con los corazones de cuatro patas los humanos producimos más oxitocina, llamada también “la hormona del amor” porque estimula empatía, confianza y voluntad de probar afecto.

Y así, cuando ese peludito nos hace fiestas y nos mira con los ojos que parecen decirnos “Me has visto”, se está creando un vínculo recíproco, que podrá durar para siempre.

Además, algunos estudios han demostrado que los perros que viven en las perreras forman rápidamente vínculos con los nuevos humanos que conocen, sobre todo si han tenido la suerte (en la mala suerte) de haber tenido a su lado voluntarios que los han cuidado con amor.

Ahora veamos cómo el perro elige a su persona preferida cuando ya ha sido acogido en casa.

  • El período de socialización (3-14 semanas): estudios han definido que entre las 3 y las 5 semanas de vida los cachorros tienen un estado emocional positivo, están relajados y pueden asociar más fácilmente estímulos nuevos con este marco mental positivo. Este es un período muy importante, porque los perros viven la socialización primaria, durante la cual la mamá les enseña todo lo que sirve saber: desde la inhibición de la mordida, hasta qué significa el gruñido, desde la jerarquización alimentaria hasta la calma y el control, pero también a hacer sus necesidades y a cómo limpiarse.

    Por esto los cachorros deben estar con mamá y hermanitos o hermanitas durante los primeros dos meses y medio, tanto más que la mamá hace de intermediaria también en la socialización secundaria, el período en el que los cachorros conocen el ambiente y las otras especies, entre ellas nosotros los humanos. En esta fase es importante acompañar a los perros en el descubrimiento sin forzarlos nunca y, de manera siempre gradual, haciéndoles vivir experiencias positivas de cuidado y afecto que plasmarán su relación con el ambiente y, sobre todo, con las personas;
  • Interacciones positivas y coherencia: los perros eligen al humano de referencia en base a la calidad de las interacciones. Los peluditos, de hecho, eligen a quien pasa más tiempo con ellos, a quien los cuida, a quien juega y los mima, pero también a quien es coherente en las reglas y en las rutinas. Estos son todos aspectos fundamentales para el bienestar del perro, que busca puntos de referencia fiables y también previsibles. Pensemos en el paseo: el corazoncito ya sabe quién lo acompañará, cuándo y, muy a menudo, dónde irá a corretear. Esta (entre otras) es una acción de presencia, cuidado y amor que contribuye a hacerle elegir a la persona de referencia.
  • Dedicación e implicación emocional: los perros sienten una gama de sentimientos entre ellos la empatía y, por esto, son sensibles a la atención emocional. Por eso, desde el punto de vista emocional, el perro elige al humano de referencia entre quien:
  • se ocupa de sus necesidades emocionales, quizá con gestos que lo tranquilizan si está sintiendo tensión o miedo;
  • sabe reconocer y responder a sus señales, ofreciéndole mimos o presencia cuando siente la necesidad;
  • expresa emociones y sentimientos auténticos, que él percibe como positivos y tranquilizadores.
El proceso a través del cual los perros eligen a su persona preferida

Si el perro te busca, te mira y está feliz cuando estás con él, entonces es muy probable que te haya elegido como humano del corazón.

Cómo entender si el perro te quiere

Llegamos entonces al corazón de este artículo: ¿cómo entender si el perro nos ha elegido como dueños conscientes? ¿Cuáles son las señales que nos lo comunican?

Hay señales concretas y observables:

  • Come tranquilamente en nuestra presencia;
  • Se deja tocar las patas, la cola, las orejas sin demostrar nerviosismo;
  • Acepta de buen grado los cuidados veterinarios o la peluquería cuando estamos presentes (aunque para algunos perros puede resultar dificilísimo, sobre todo si han sufrido traumas o han tenido experiencias negativas);
  • No muestra señales de estrés como bostezos continuos y sin motivo, se lame de manera compulsiva o nos evita;
  • Se duerme profundamente en nuestra presencia.

Hay que considerar, de todos modos, que las actitudes cambian según la raza y la subjetividad. Desde el Husky hasta el Caniche, los perros demuestran un claro interés por el humano de referencia, pero pueden manifestarlo de maneras muy diferentes.

Pensemos, por ejemplo, en un Galgo, generalmente poco inclinado al contacto físico, pero que no pierde nunca de vista a la persona a la que está ligado y la sigue con la mirada, manteniendo siempre una presencia silenciosa y constante.

O bien en un Setter, que expresa su predilección a través de la pura alegría que siente cuando puede compartir momentos de libertad con su humano, corriendo por los bosques y los campos con entusiasmo contagioso.

¿No son también estas señales de que el perro tiene un vínculo profundo con su “dueño” consciente?

Chica en el sofá con perro que le lame la cara

Algunos perros muestran que te han elegido como referencia con un afecto sin límites y… ¡tantísimos besitos!

¿En cuánto tiempo el perro elige al “dueño”?

Compartir experiencias, conocimiento recíproco y, una vez más, confianza: estos son los presupuestos que hacen elegir al perro a su “dueño” consciente.

¿Pero cuánto tiempo hace falta para que esto ocurra? La respuesta es que no existe un tiempo estándar, sino factores variables, también porque hay perros que manifiestan un fuerte sentido de pertenencia y otros que son más “espíritus libres”.

Estos son los factores que inciden en el tiempo que emplea el peludito en elegir a su humano de referencia:

  • Edad del perro: como se ha visto, el período de socialización secundario, aquel en el que el perro conoce el mundo y las criaturas que lo habitan, incluidos nosotros los humanos, ocurre cuando es pequeño, aproximadamente hasta los tres meses de vida.

    Si tenemos la posibilidad de estar con él en estas semanas, será más probable que el corazoncito instaure con nosotros una relación de apego. Si, en cambio, adoptamos un perro adulto o anciano, podría hacer falta más tiempo, sobre todo si tiene un pasado difícil, que lo lleva a ser desconfiado con los humanos, y esto nos lleva al siguiente punto;
  • Experiencias pasadas: los perros tienen una memoria episódica, ligada a episodios que han sucedido en el pasado, y también tienen una afectiva, es decir, el perro recuerda cada evento en base a la emoción que sintió y percibió en el exacto momento en que lo vivió. Si el corazoncito peludo ha experimentado traumas o experiencias negativas, cuando le ocurra entrar de nuevo en contacto con objetos o personas que los recuerdan, podría tender a apartarse y alejarse. Por esto, si sabemos que el perro ha sufrido traumas, podría hacer falta más tiempo para instaurar un vínculo profundo y también paciencia, que será abundantemente recompensada con todo el amor que el perro sabrá darnos en el futuro;
  • Personalidad individual del perro: como se ha visto, algunos perros son más sociables que otros y manifiestan el apego de maneras diferentes. Aquí no se trata de una cuestión de tiempo, sino de raza y subjetividad, que puede llevar al perro a reconocer al “dueño” consciente de una manera quizá más “fría” respecto a otros. Lo importante es conocer estos aspectos para ser lo más conscientes posible de los comportamientos, pero también y sobre todo de los deseos y de las necesidades físicas y emocionales del perro;
  • Calidad y frecuencia de las interacciones: si el perro está acostumbrado desde cachorro a recibir cuidados, atenciones, juegos e interacción, el tiempo que hace falta para que reconozca a su “dueño” consciente será inferior respecto a un perro que recibe atenciones de manera esporádica. La regla, en cualquier caso, es dar el máximo en la relación con él o ella, para que se sienta siempre amado y protegido;
  • Paciencia y constancia del pet parent: el apego es un proceso gradual que, para ser sano, requiere paciencia y constancia, dos ingredientes fundamentales para crear un vínculo sano y duradero con nuestro amigo de cuatro patas.

En esencia, cuantificar en días el tiempo que hace falta al perro para elegir a su pet mate no es posible. Si con los cachorros el vínculo puede formarse en pocas semanas, con los perros adultos o ancianos puede hacer falta más tiempo, quizá algunos meses, que serán de todos modos un fantástico período de descubrimiento para ambos.

¿El perro puede tener más personas de referencia?

¡Cuántas veces hemos oído decir “Soy yo quien da de comer al perro pero luego sus atenciones van todas a mi marido!”, o bien “Me ocupo de él todo el día pero apenas mi hijo lo acaricia no tiene ojos más que para él!”

El perro sabe quién es su punto de referencia y manifiesta una preferencia marcada por esta persona.

Esto, sin embargo, no excluye que pueda reconocer afectos importantes en otros componentes de la familia y esto es bueno, es normal y es saludable, siempre que todos los miembros de la familia estén implicados de manera coherente y coordinada en el cuidado del peludito.

Si, por ejemplo, nosotros nos ocupamos de dar de comer al perro, pero otras personas de la familia lo llevan de paseo o le hacen mimos y caricias continuamente, el perro sentirá afecto por todos y esto es saludable porque demuestra que tiene una buena vida social.

Dos personas y un perro corren sobre un prado

¿Es verdad que la perra se encariña más con el “dueño” masculino? Los estudios nos dicen que esto NO es verdad y que muchísimo se basa en la calidad de la relación.

 

¿Una perra se encariña más con el “dueño” masculino?

En las redes sociales hay vídeos en los que dos pet mate, junto con su perro, empiezan a correr para entender a cuál de los dos el perro perseguirá. El perro normalmente persigue solo a uno de los dos y este comportamiento puede sugerir que elige a su humano del corazón.

En esto, como en el caso de la perra que se encariña más con el pet mate masculino, se habla de “falsos mitos”.

Las “ellas” son siempre adorables, pero no existen evidencias de que los perros tengan preferencias ligadas al género del pet parent.

En otras palabras, no cuenta el sexo de la persona, sino la calidad de las relaciones que instauramos con ellos, el tiempo pasado juntos, la coherencia y el afecto demostrado.

Podemos haber oído decir frases como “Mi perro es hembra, por eso me ama tanto”, y esto es un falso mito, que puede depender quizá de experiencias anteriores, porque el afecto no tiene connotaciones de género.

Más bien, la forma de expresar la preferencia hacia el humano del corazón depende, como se ha visto, de cómo nos relacionamos con él, del tiempo y de las emociones que le dedicamos y, no por último, de su raza y subjetividad.

La memoria afectiva del perro

En la red hay algunos vídeos de personas que parten para un viaje y, al regreso, muestran cómo su perro se acuerda de ellas haciendo un mar de fiestas.

Dado que no es justo ni ético dejar al propio perro solo, a menos que ocurran situaciones extremadamente graves o no haya alternativas, todo se reconecta con la memoria afectiva del perro, de la que hemos hablado en este artículo.

El perro recuerda los lugares, los objetos y, sobre todo, las personas que ama y esto demuestra cuán profundo y duradero es el vínculo emocional que sabe instaurar con nosotros.

Esto se entrelaza también con la memoria episódica: si el corazoncito ha vivido momentos felices con nosotros, crea recuerdos positivos que quedan impresos y son “recuperados” cuando nos vuelve a ver, aunque haya pasado tiempo.

Cuando un perro se deja tocar las patas sin nerviosismo significa que confía en su pet parent

Tiempo de calidad, juegos y un mundo de mimos ayudan a reforzar el vínculo con el propio perro.

Cómo crear y reforzar el vínculo con el propio perro

La relación con el perro tiene un punto de inicio pero no tiene uno de llegada, razón por la cual conviene considerar el vínculo como algo que puede crecer, madurar y también evolucionar con el tiempo.

Dicho esto, hay actitudes y acciones que podemos poner en práctica para mejorar el vínculo con nuestro corazón de cuatro patas:

  • Comuniquémonos siempre con coherencia: nosotros y los perros hablamos dos lenguas objetivamente diferentes, pero sabemos que los peluditos saben codificar los mensajes verbales y también el tono y la entonación. Intentemos por lo tanto dirigirnos a ellos de manera coherente, sobre todo en la fase educativa y, si tenemos dudas, pidamos apoyo al instructor canino;
  • Respetemos sus espacios y sus límites: los perros no están H24 disponibles para nosotros, por eso conviene entender cuándo manifiestan intolerancia o, incluso, malestar. ¿Cuántas veces vemos perros arrastrados por la calle o, quizá, dentro de los carritos de la compra en lugares mega ruidosos y abarrotados con la mirada de súplica? No conviene forzar a los perros y es importante entender las señales con las que manifiestan malestar, como por ejemplo bostezar repetidamente o ladrar de manera insistente. También en este caso es utilísimo pedir consejo al instructor canino para entender cómo comportarse por su bienestar físico y emocional;
  • Dediquemos tiempo de calidad: el término tiempo de calidad está un poco abusado, pero da la idea, porque de poco sirve pasar una hora con el perro leyendo un libro o viendo la televisión sin darle atenciones. Claro, esto se puede hacer, pero si al mismo tiempo pasamos tiempo en el que “estamos” e interactuamos con él o con ella. ¿Algún ejemplo? Juegos, paseos explorativos y muchos, muchos mimos;
  • Mantengamos una buena rutina: rutina y previsibilidad hacen más fácil la adaptación del perro en la familia y, en consecuencia, sientan las bases para una relación mejor. Esto sucede cuando son cachorros, así como cuando son adoptados de adultos o ancianos. ¿Cómo hacerlo en la práctica? Preparando la comida a la misma hora, saliendo de paseo en horarios establecidos y yendo a dormir a horarios fijos, sin cambios de programa que podrían trastocar su serenidad.

Comportamientos comunes: preguntas frecuentes

¿Por qué el perro ladra al “dueño”?

  • Cuando el perro ladra está hablando: como nos sucede a nosotros los humanos, modula el ladrido según lo que siente. Por eso, por ejemplo, la petición de atención puede ser más estridente, la euforia del juego más enérgica, la petición de salir más suplicante.
  • Atención al gruñido, que para el perro es un mensaje de alto ahí que significa “atención, que si no sucede algo puede acabar mal”. Sabemos, de hecho, que los perros tienden a pacificar y el gruñido es como una especie de advertencia, que el perro puede hacer por razones de territorialidad, posesión o también porque está sintiendo dolor si lo tocamos en puntos sensibles o que le hacen daño.
  • El hecho de que el perro ladre es de todos modos natural y el pet parent no debe interpretarlo como una falta de respeto. Más bien, conviene que “traduzca” los distintos tipos de ladrido, para responder de manera adecuada y, también en este caso, puede ser utilísima la ayuda de un instructor canino.

¿Por qué el perro muerde las manos del “dueño”?

  • Ante todo, el perro no debe morder las manos, sea cachorro o adulto. Es fundamental enseñarle enseguida que las manos no son un juego y, por lo tanto, no debe tomarlas como tal. Esto vale para todas las razas de peluditos, pero sobre todo para los perros de carácter mordaz o de guardia. Si el perro muerde de todos modos las manos, podemos lavarlas, girarnos y ofrecerle una alternativa, como por ejemplo un tira y afloja para morder. Es por lo tanto fundamental entender por qué el perro muerde las manos, pidiendo apoyo al instructor canino.
  • Y, quedándonos en el tema, si nos preguntamos por qué los perros lamen los pies de sus dueños, si se trata de un comportamiento esporádico está ok; de lo contrario, puede comunicar tensión, estrés y aburrimiento, razón por la cual conviene pedir también en este caso consejo al instructor canino, que puede ayudarnos a comprender estos aspectos y a activar las medidas y correcciones necesarias para evitar que este comportamiento se manifieste de nuevo.

Perros que se parecen a los dueños: ¿mito o realidad?

¿Cuántas veces, mirando a un amigo con su perro, ha ocurrido pensar “¡tal perro, tal dueño!” Esta es una creencia popular muy difundida, pero que tiene un fondo de verdad.

El estudio más famoso al respecto se llama Do Dogs Resemble Their Owners y se desarrolló así: los investigadores fotografiaron separadamente a cuarenta y cinco perros y a sus propietarios. A los participantes se les mostraron luego las fotos del propietario, de su perro y de otro perro. El resultado es que fueron capaces de definir qué perros pertenecían a quién solo en el caso de los peluditos de raza.

Esto sugiere que cuando las personas eligen un animal doméstico, buscan uno que, de alguna manera, se les parezca, y cuando eligen uno de raza, obtienen lo que desean.

Lo demuestra el hecho de que, según el estudio, las mujeres con pelo largo tendían a elegir perros con orejas largas y los hombres de tamaño importante perros igualmente bien plantados.

En esencia, tendemos a elegir perros que tienen características que reflejan las nuestras, tanto físicas como de carácter; además, la convivencia puede llevar a una especie de “imitación” de las expresiones, porque puede exaltar algunos rasgos de la personalidad del perro así como endurecerlos.

Conviene por lo tanto aclarar que no es el perro quien “elige” parecerse al “dueño” o evoluciona en los rasgos tanto como para parecerse a él. Más bien, los perros pueden parecerse a los dueños por una coincidencia debida a las preferencias humanas en la elección de la raza.

¿Cuál es la raza de perro más apegada al “dueño”?

No existen perros que se encariñen más o menos con sus “dueños” conscientes, sino más bien razas que tienen manifestaciones más o menos exuberantes del apego.

Por lo tanto, hay que desmentir la idea de que existan razas de peluditos programadas para ser más afectuosas porque, como hemos visto, el vínculo y la elección del humano del corazón dependen de muchos factores.

Claro, hay razas que tienden más a manifestar el afecto de manera física, y este es el caso, por ejemplo, de los Pastores y también de los Labrador y Golden Retriever, que colaboran mucho con las personas.

Entre las razas que son conocidas por el apego están los molosoides, los Bull Terrier, los PitBull y también perros considerados más “de compañía” como los adorables Spitz. Cómo no citar al Dobermann, un duro de corazón tierno que tiene la misión de proteger a sus humanos y que a menudo lo manifiesta con un apego físico decididamente intenso.

Recordemos, de todos modos, que perros de cualquier raza, empezando por los mestizos, pueden crear vínculos profundos y que el factor determinante es siempre la calidad de la relación, hecha de tiempo, atención, cuidado y mucho, mucho amor.

Ahora volvamos por un momento al inicio del artículo, a ese momento en el que entramos en la perrera o en el criadero convencidos de ser nosotros quienes elegimos… y en cambio descubrimos que la elección es recíproca: una mirada, un paso hacia nosotros, y entendemos que algo especial ya ha comenzado.

En ese instante nace una conexión tan profunda que puede definirse de una sola manera: puro e inmenso amor a “primer impacto”.

Ahora que has descubierto cómo entender si el perro te ha elegido como “dueño” consciente. ¿Quieres profundizar en nuestro artículo sobre cómo vivir con un perro en apartamento? ¡Descubre todos los consejos para gestionar a tu amigo de cuatro patas en casa!

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