El arnés para el perro es mucho más que un objeto: es una elección que puede influir en su bienestar, su salud y también en sus relaciones tanto con los humanos como con los otros peluditos.
Arnés y correa pueden convertirse en regalos de Navidad (o para cualquier otra ocasión, incluido el cumpleaños del pequeño corazón) pero, al mismo tiempo, son también herramientas que hay que elegir con cuidado y atención, porque de ellas depende el bienestar físico, emocional y también psicológico del perro.
Por eso nuestro consejo es: si queréis hacer un regalo de Navidad a vuestro pequeño corazón o al perro de una persona querida, ante todo informaos sobre sus problemáticas o hábitos para elegir el mejor regalo.
Y ahora profundicemos juntos qué tipos de arnés para perro existen y cómo se pone correctamente, justo después pasamos a hablar de la correa para perro.

¡Con un arnés cómodo, el mundo es más bonito de descubrir!
¿Por qué el arnés del perro es tan importante?
A diferencia del collar, que se coloca solo en el cuello del perro, el arnés involucra buena parte del cuerpo del peludito y, en consecuencia, influye en los movimientos y en el equilibrio del peso.
Una influencia incorrecta sobre los movimientos y un desequilibrio del peso causados por el arnés pueden, de hecho, llevar a problemas de salud y también a dificultades relacionales.
Por lo tanto, es fundamental elegir el modelo de arnés más adecuado a las características de nuestro peludito, para garantizarle un óptimo confort y la máxima libertad de movimiento, asegurándonos al mismo tiempo de poder gestionar con sencillez la correa.
Pero, ¿qué arnés elegir?
En el comercio hay muchos tipos de arnés, diferentes por vestición y también por cómo distribuyen el peso sobre el cuerpo del pequeño corazón. He aquí los tipos de arnés más difundidos.
Arnés en H
También llamado “a la romana”, este arnés es adecuado para casi todas las razas y tamaños de perros. Está realizado con dos bandas que rodean el cuello y el tórax, conectadas con una correa colocada en la espalda y otra en la barriguita de los perros.
Distribuye el peso de manera equilibrada y, al mismo tiempo, permite al perro moverse libremente. Además, es un arnés simple de poner y también de ajustar.
Arnés en X
Este modelo de arnés se llama también “escapular” porque está realizado con dos bandas que presionan el pecho de los perros y que se cruzan sobre los hombros (por eso se llama en X).
Este arnés permite tener un control discreto, pero los hombros del perro resultan comprimidos y esto puede limitar los movimientos. Además, la colocación de este arnés es un poco invasiva y complicada, tanto que en algunos casos puede crear también problemas en las articulaciones de los hombros del perro.
Arnés en Y
Un arnés “nórdico”, ya que se llama también sueco, finlandés o noruego. Está realizado con dos bandas, una alrededor del tórax y otra alrededor del pecho que se unen en ángulo recto, creando una Y.
Podemos definirlo un término medio entre el arnés en H y el arnés en X. Para estar seguros de que este tipo de arnés no moleste al perro es fundamental adaptarlo perfectamente a las medidas del perro. A diferencia del arnés en H, que puede dejarse también un poco más suelto, para el de Y es necesario que el ajuste no sea “holgado”. Un arnés en Y ancho iría a limitar el movimiento del hombro de nuestro amigo de cuatro patas.
Ahora que hemos visto las distintas características de los arneses, podemos afirmar que el arnés en H se considera el mejor desde diversos puntos de vista: de hecho, distribuye bien el peso, es fácil de poner y permite un buen control de los movimientos, dejando al pequeño corazón peludo libre en sus movimientos.
Luego hay que considerar que cada perro tiene una fisonomía diferente y cada equipo, arnés o correa, deberá evaluarse en función de las necesidades del perro.

El arnés es mucho más que un accesorio: es seguridad, bienestar y protección para los pequeños corazones de cuatro patas.
Cómo elegir el arnés adecuado para el perro
Cuando elegimos el arnés para los perros, prestemos siempre y en cualquier caso atención a sus necesidades.
Además del modelo, hay que considerar algunos factores indispensables para garantizar el bienestar del perro en el momento en que lleva el arnés:
- Medida: debe ser adecuada a su talla;
- Ajustabilidad: debemos poder ajustarlo con sencillez;
- Calidad: siempre es aconsejable invertir en un arnés para perros de calidad, realizado con materiales no tóxicos y robustos;
- Necesidades específicas: los Lebreles, por ejemplo, son perros con una conformación especial del tórax, que requiere un arnés específico para ellos.

¿La receta perfecta para ponerle el arnés a nuestro perro? Rapidez, precisión y un buen pellizco de paciencia, ¡todo sazonado con una generosa dosis de mimos!
¿Cómo se pone el arnés al perro?
Es difícil dar una única respuesta a esta pregunta, porque mucho depende del modelo de arnés elegido.
Las primeras veces, cuando lo estamos habituando al arnés, podemos premiarlo si se lo ha puesto de buena gana, quizá con un buen “bravo”, que nunca debe faltar, acompañado eventualmente de una buena galletita y una súper dosis de caricias.
Si, en cambio, el pequeño corazón peludo no quiere saber nada de ponérselo, podemos intentar entender cuáles son las causas: ¿sufre por los movimientos que hacen falta para ponérselo? ¿Las correas del arnés aprietan demasiado? O, quizá, ¿está simplemente asustado por lo que puede suceder después, porque lo asocia al paseo que para él no es un momento agradable?
Cada pequeño corazón peludo es único y, si notamos dificultades para ponerle el arnés, el consejo es pedir apoyo a un adiestrador canino, que puede ayudarnos a entender las razones de este comportamiento y cómo actuar en consecuencia para resolverlo.

“¡Eh, ¿me ves? ¡Estoy aquí! ¡Es la hora del paseo! (Pero mira a estos humanos, siempre hay que explicarles todo…)”
Correa: ¿cuál elegir?
Pasemos ahora a la correa para perros. En el mercado existen de distintos tipos; hagamos un panorama y veamos algunos consejos para elegir la mejor correa según las necesidades de nuestro pequeño corazón.
150 centímetros fija
Clásica cuerda de 150 cm (la medida obligatoria por ley), realizada en materiales diversos, desde la tela al nylon, desde la cadena de metal al cuero.
PRO: es una correa que ofrece un buen control sobre el peludito y puede ir bien para ambientes estrechos y concurridos.
CONTRA: podría ser demasiado limitada y no garantizar el espacio de maniobra adecuado, porque no es extensible. Si la correa está realizada en materiales rígidos puede ser compleja de manejar para personas de constitución pequeña.
150-300 cm regulable
El modelo de correa más difundido, puede alargarse y acortarse según la necesidad.
PRO: bien calibrado, respeta la ley de distancia en lugar público (Aquí el texto en la Gaceta Oficial).
CONTRA: a veces no es adecuada para tallas grandes (la gestión del perro de talla grande con la correa regulable debe tener alguna precaución más; recordemos que la distancia que el perro puede recorrer equivale a la carrera que el perro podría tomar si se asusta o si se ve empujado a reaccionar por motivos de los más diversos).
Flexi
Cuerda extensible hasta diez metros con mecanismo bloqueante.
PRO: útil para perros rescue, que no están acostumbrados a la cercanía del humano, para habituarlos a la idea de la correa pero sin restricciones.
CONTRA: desaconsejado para la vida urbana del perro, porque puede confundirse y no entender ya a qué distancia debe estar de los humanos y de sus semejantes; además puede volverse peligroso si no se gestiona correctamente. Si se quiere permitir al perro “sentirse libre” es preferible la correa larga. Para el perro, mediante la correa flexi, existe la percepción de una tensión continua, debida precisamente al mecanismo de “rebobinado instantáneo del cordón”.
Correa larga
Cuerda que llega hasta 20 metros.
PRO: permite dar espacio sin dejar libre al peludito, como hemos contado en este artículo dedicado a los perros en la montaña.
CONTRA: debe usarse solo en ambientes donde hay muchísimo espacio.
En este caso, si la elección recae en la correa fija, el consejo es preferir un modelo realizado en materiales elásticos, que permiten reducir el peso y mantener una gestión práctica del perro.
Completemos la lista de las correas para perros disponibles con la de manos libres, un tipo que se emplea durante actividades deportivas como el Canicross y que se engancha en la cintura. Esta es una solución de correa muy particular, no adecuada para la vida de todos los días.
¿Correa doble sí o no?
Una cuestión muy debatida es la de la correa doble, es decir, una única correa que se divide en dos extremos cuando los peluditos son dos.
¿Es una elección a considerar? El pro es que cuando tenemos más perros de paseo podemos conducirlos con una sola mano, pero el contra es que el pequeño corazón individual puede no tener a disposición suficiente espacio y encontrarse “forzado” por el otro a adoptar ciertas posturas, a olfatear ciertos sitios o a tomar ciertas direcciones… encontrándose así de hecho limitado en su libertad.
Por eso nos sentimos de aconsejar el uso de dos correas separadas, para garantizar el espacio necesario a cada amigo de cuatro patas.
¿Cómo elegir la correa?
A nuestro parecer, la elección de la correa debe estar siempre bien ponderada y, mejor aún, ser fruto de una comparación con un adiestrador canino, que puede dar los consejos adecuados sobre la tipología a elegir.
En general, consideremos que la correa debe ofrecer:
- Seguridad para nosotros y los perros;
- Bienestar completo durante el paseo;
- Justa libertad de movimiento según el espacio (público, natural, libre, con restricciones…)
A este respecto, recordemos que hay reglas bien claras sobre cómo y dónde llevar al perro con correa.

La correa es la herramienta que garantiza paseos tranquilos para todos, así que… ¡elijámosla con cuidado!
¿La correa es siempre obligatoria?
Resumiendo, la correa debe usarse siempre en las áreas urbanas, en las calles, en los medios de transporte públicos y no debe ser más larga de metro y medio.
La correa puede NO llevarse en espacios comunes, en áreas específicas definidas por los municipios (áreas de esparcimiento o algunas playas), en las áreas naturales como en campo abierto o montaña.
Atención, sin embargo, porque también en la montaña hay limitaciones, como hemos explicado en este artículo.
Pero mi pequeño corazón es bueno… ¡no haría daño ni a una mosca!
Cuántas veces hemos, por desgracia, leído y escuchado frases como esta, que llevan a las personas a dejar libres a los perros incluso donde no podrían.
Cada perro es la criatura más buena y dulce del mundo para su compi humano, pero esto no significa que el juicio sea realista.
Hay, de hecho, demasiadas variables que considerar cuando estamos de paseo, como el comportamiento de los otros perros con los que puede cruzarse por el camino, así como el de las personas, sobre todo los niños que están descubriendo el mundo y difícilmente saben resistirse a los copos de pelo que menean la cola…
Además, si el perro nota un posible peligro (aunque no lo sea de verdad, pero para él en ese momento sí) puede ponerse en protección del compi humano y, en ese momento, reaccionar instintivamente para defenderlo.
Sea cual sea el carácter del perro, por lo tanto, es fundamental llevarlo con correa en los lugares públicos y esta es una regla de bienestar y de seguridad para todos, por eso debe respetarse.
Más allá del hecho de que no usar la correa cuando está prescrito puede llevar a multas muy saladas (hasta 250 euros), recordemos que el perro puede causar daños a cosas o personas, incluso muy graves, perjudicando su futuro y el nuestro.
El consejo de hoy, entonces, es respetar siempre las reglas. Esta decisión, unida a la elección del arnés y de la correa más adecuados para nuestro amor peludo, puede asegurar paseos grandiosos para todos, tanto en las calles de las metrópolis como en los encantadores senderos de montaña. Y aunque afuera llueva, hay soluciones simples para vivir mejor el momento del paseo. Descúbrelas aquí: perros y lluvia, ¡no renuncies al paseo!
Artículo redactado con la asesoría de Chiara Festelli, Educadora canina.






