- Perro en celo: qué significa
- Cuándo los perros entran en celo por primera vez
- Las 4 fases del ciclo estral
- Perro en celo cuánto dura
- Cada cuánto entra en celo un perro
- Cómo entender si el perro está en celo: los síntomas en la hembra
- Cómo entender si el perro está en celo: los síntomas en el macho
- Perra en celo en casa: cómo gestionarlo
- ¿Cómo cambia el pelo cuando el perro está en celo?
- Qué hacer para apoyar el bienestar del pelo
- Cómo calmar a un perro en celo
- Esterilización: pros, contras y tiempos
- El celo del perro es una fase natural
Una mañana nos despertamos y nuestra perrita nos parece diferente de lo habitual. Se lame frecuentemente las partes íntimas, quizá está inquieta, tiene menos apetito de lo habitual y, sobre todo, notamos pérdidas en el suelo o en la camita.
Muy probablemente ha llegado el momento del celo y nos referimos a las hembritas, porque este proceso fisiológico y natural involucra principalmente a las ‘ellas’, aunque los machos no están precisamente inmunes a ello, ¡todo lo contrario!
El celo en el perro macho, de hecho, es un proceso que podemos definir ‘perenne’ a menos que haya sido esterilizado (y también en este caso hay algunas excepciones como veremos entre unas líneas).
Los machitos, de hecho, no tienen un ciclo como las hembras pero se dan perfectamente cuenta de las feromonas que las perritas difunden en el universo. Y aquí comienza una verdadera caza romántica, hecha de tirones de correa, agitación y esa mirada que dice más que mil guaus, porque el perro macho está buscando a su alma gemela canina con quien formar una familia.
Bromas aparte, el tema del perro en celo es muy importante y delicado, por eso en este artículo intentamos afrontarlo con el máximo cuidado tanto en los machos como en las hembras.
El objetivo es reconocer las señales del celo en el perro, entender qué sucede y cómo comportarse, gracias a consejos prácticos que nos ayudan en la gestión cotidiana, incluido el cuidado del pelo y del bienestar general durante este período tan ‘apasionado’ de la vida de los perros.

En las hembras de perro el celo ocurre aproximadamente dos veces al año.
Perro en celo: qué significa
Cuando hablamos de perro en celo nos dirigimos inicialmente a las hembras, es decir, al ciclo estral, un proceso regulado por hormonas específicas que prepara su organismo para la reproducción.
Este ciclo se divide en cuatro fases: proestro, estro, diestro y anestro, donde cada una tiene características y está caracterizada por cambios hormonales y, en consecuencia, comportamentales.
¿Y el perro macho en celo? Es natural pensar que cuando el perro empieza a agitarse y corre detrás de las corazoncitas peludas está en celo, pero no es correcto decir que el perro entra en celo.
Más bien, el perro macho responde y reacciona a las feromonas que las hembras expanden y activa una serie de comportamientos dirigidos al apareamiento.
En todo esto, conviene considerar que la duración del celo, la frecuencia y también los síntomas son muy variables en base a la talla, a la raza del perro y también a su edad.
Cuándo los perros entran en celo por primera vez
El primer celo asoma cuando la hembra alcanza la pubertad que, en términos generales, llega entre los 6 y los 24 meses. Hay una tendencia común, es decir, las perritas de talla pequeña maduran antes que las de talla mediana y grande. Básicamente:
- Perritas de talla pequeña: pueden tener el primer celo ya desde los 6 meses de vida, algunas veces incluso un poco antes;
- Perritas de talla mediana: a menudo el primer celo llega entre los 8 y los 12 meses;
- Perritas de talla grande y gigante: en este caso el primer celo puede llegar entre los 12 y los 24 meses.
Obviamente los casos pueden variar, y es frecuente que esto suceda.
Al mismo tiempo, también se puede manifestar el llamado ‘celo silencioso’, un estado en el que el ciclo existe pero las señales son poco evidentes.
La perrita puede tener mínimas pérdidas, lamerse poco, no cambiar de actitud de manera evidente. En estos casos puede costar darse cuenta del celo, por eso es muy importante hacer controles periódicos en el veterinario para monitorizar el ciclo y su regularidad.
Las 4 fases del ciclo estral
Para conocer el celo del perro es importante profundizar en cuáles son las cuatro fases del ciclo estral de la hembrita. Esto nos ayuda también a entender que el celo no es un momento único, porque se trata de un verdadero ciclo, donde el comportamiento cambia día a día a causa de la acción de las hormonas.
Lo resumimos en una tabla.
| Fase | ¿Cuánto dura? (indicativamente) | ¿Qué sucede en estos días? | ¿El perro es fértil? |
|---|---|---|---|
| Proestro | 9 días de media (pero variable desde 3 días hasta 3 semanas) |
La vulva se hincha, hay ligeras pérdidas hemáticas (sangre), los machos empiezan a manifestar atracción hacia las hembras, pero las hembras todavía no están disponibles para el apareamiento |
Hay una posibilidad baja o ausente |
| Estro | 9 días de media (pero variable desde 3 días hasta 3 semanas) |
Las pérdidas hemáticas son más claras y hay disponibilidad hacia el macho, que se manifiesta también con el desplazamiento de la cola lateralmente |
Alta probabilidad de que lo sea |
| Diestro | Aproximadamente 2 meses (con variaciones) |
Termina la receptividad y la hembra disminuye las señales externas. En esta fase pueden verificarse pseudogestaciones (es decir, hay síntomas de gestación aunque no haya habido concepción) |
Ausente |
| Anestro | Aproximadamente 4-5 meses (con variaciones) |
No sucede nada: este es el período de reposo reproductivo |
Ausente |
Es importante considerar que todos estos períodos son medios e indicativos, porque cada perrita es única y también lo es su ciclo estral. Veámoslo ahora en detalle.
Proestro
El proestro es la fase en la que empieza el celo en el perro. En estos días nos damos cuenta de que algo está cambiando porque la vulva aparece más hinchada, hay pérdidas de sangre (a menudo ligeras y no abundantes), la perrita se lame con más frecuencia y normalmente cambia un poco de comportamiento. ¿Cómo? Puede volverse más cariñosa pero también más inquieta, aunque normalmente está mucho más interesada en los olores.
Esto sucede porque, en esta fase, atrae a los machos aunque todavía no está disponible para la concepción. ¿Podemos definirla una especie de señal de disponibilidad al cortejo? Más o menos, digamos que en esta fase los machos pueden enloquecer de amor, mientras que las hembritas pueden rechazarlos y también mostrarse molestas por sus avances.
Estro
Aquí estamos en la fase fértil, el estro, el período del ciclo en el que las pérdidas normalmente se vuelven más claras y las perritas se muestran disponibles hacia los machos. ¿De qué manera? La señal más típica se llama flagging y la hembra desplaza la cola lateralmente. En esta fase la gestación puede ocurrir con más frecuencia, por eso si no se desea es importantísimo prestar atención y tomar algunas precauciones. Conviene llevar siempre al perro con correa, evitar áreas frecuentadas por peluditos como las de esparcimiento y prestar atención también en las áreas exteriores de la casa.
Diestro
El diestro es la fase en la que la hembra ya no está disponible para el apareamiento. Durante este período las pérdidas se reducen, a menudo notablemente, así como las señales dirigidas a los machitos. El organismo de las perritas todavía está dominado por una hormona que se llama progesterona, por eso puede ocurrir que se manifieste una pseudogestación, llamada también embarazo histérico. En este caso hay síntomas de una gestación, como por ejemplo las mamas agrandadas (también con producción de leche), comportamientos maternos con objetos y más necesidad de protección. Es una fase delicada y que a menudo se resuelve espontáneamente, pero siempre conviene hacer controles y pedir consejo al veterinario de confianza.
Anestro
Ha llegado el momento del reposo del ciclo reproductivo y esta fase se llama anestro. Es el período más largo, durante el cual la hembrita no es fértil y no hay las señales típicas del celo del perro. La función de este ciclo es de recuperación, es decir, la perrita se regenera para prepararse al ciclo siguiente.
Atención al anestro demasiado breve: si nos damos cuenta de que esta fase dura poco o de que los ciclos son irregulares, es muy importante pedir consejo al veterinario de confianza.
Perro en celo cuánto dura
¿Pero cuánto dura el celo del perro? Esta es una pregunta muy común y la respuesta es aproximadamente 3 semanas. O, mejor dicho, este es el período en el que se manifiestan los síntomas más claros del celo del perro, desde que empieza a hincharse la vulva de las perritas hasta el final de las pérdidas.
En detalle, las dos fases del ciclo involucradas son:
- El proestro que dura de media nueve días;
- El estro, que también dura de media nueve días.
Si los sumamos llegamos a aproximadamente 18-21 días, pero es importante considerar que puede haber variaciones notables de perro a perro.
Algunas hembritas, de hecho, tienen celos sensiblemente más breves, otras más largos. En total el ciclo (incluidas las fases de disminución del celo, el diestro y de stop, el anestro) dura 6-7 meses antes de que empiece una nueva fase del celo del perro, es decir, que vuelva a empezar el proestro.
En este contexto lo que hace variable el ciclo es la talla, porque las perritas pequeñas tienden a tener celos más regulares y también más cercanos.
Cada cuánto entra en celo un perro
Como hemos visto, el ciclo del celo del perro dura de media 6 meses, por lo tanto el perro entra en celo dos veces al año. Este es un dato de media y la regularidad es un indicador de salud importante para el bienestar reproductivo, así como general, de las perritas.
Si notamos que hay síntomas extraños como:
- Ciclos cercanos;
- Falta de celo cuando en cambio debería ser el momento;
- Pérdidas demasiado abundantes o malolientes;
- Lamentos, sed intensa, comportamientos anómalos;
- Variaciones repentinas respecto a los ciclos anteriores
Llamemos enseguida al veterinario y pidamos consejo.
Cómo entender si el perro está en celo: los síntomas en la hembra
Cuando la hembra está en celo los síntomas son físicos y también comportamentales. Además, pueden ser claros y evidentes, pero también más sutiles y menos llamativos. Reconocerlos ayuda a determinar si el perro está en celo y también en qué fase está, para adoptar el comportamiento más adecuado.
Los síntomas físicos más comunes son:
- Hinchazón de la vulva;
- Pérdidas hemáticas más o menos abundantes;
- Pérdidas que cambian de color desde la primera fase (proestro) a la segunda fase (estro) y luego disminuyen en intensidad en la tercera fase (diestro) para después desaparecer en la última fase (anestro);
- Tendencia a lamerse las partes íntimas con frecuencia y de manera más intensa;
- Tendencia a hacer pipí más a menudo;
- Cambios en el apetito que, normalmente, disminuye en la fase inicial;
- Un físico en general más sensible.
Los síntomas del perro en celo hembra desde el punto de vista comportamental son:
- Inquietud;
- Búsqueda de más mimos y atención;
- Tendencia a marcar los lugares donde vamos de paseo (y ganas de salir más a menudo);
- Tendencia a querer jugar más, pero también a estar más nerviosa;
- Interés hacia los machitos peluditos y, en la fase fértil, disponibilidad al apareamiento.
Como hemos visto unas líneas antes, en la fase de proestro la hembra difunde hormonas en el universo y los machitos enloquecen por ella, pero todavía no ha llegado el momento del apareamiento, por eso puede retraerse o incluso volverse arisca con los corazoncitos que intentan acercarse.
En la fase de estro, en cambio, el comportamiento cambia y hay disponibilidad al apareamiento.
Atención, por lo tanto, a no interpretar estos comportamientos como “caracteriales” o como caprichos, porque se trata de un refinado mecanismo donde la corazoncita está viviendo una fase hormonal intensa y particular, que modifica percepción y comportamiento en base al momento en el que se siente lista para el apareamiento y, por lo tanto, para quedarse embarazada de los cachorros.

El perro puede ‘tirar’ más de la correa de lo habitual, porque está atraído por las feromonas que la hembra en celo expande.
Cómo entender si el perro está en celo: los síntomas en el macho
Cuando pensamos en el perro en celo, la mente va enseguida al machito latin lover que haría de todo para conquistar a su ella.
Claro, esto es verdad, pero recordemos que técnicamente el perro macho no entra en celo porque, simplemente, no tiene un ciclo estral y no atraviesa fases periódicas como la hembra.
Podemos decir que el perro está siempre listo para el apareamiento, pero su comportamiento cambia cuando percibe los mensajes amorosos de las perritas que tienen la forma de las hormonas difundidas (los feromonas). En ese momento el perro tiene síntomas que pueden ser muy potentes, como:
- Agitación e hiperactividad;
- Aullidos, llantos o vocalizaciones;
- Olfateos frecuentes, ganas de ir más a menudo de paseo y tirones de correa decididamente intensos y con marcaje del territorio con la orina más frecuente;
- Intentos de fuga y competencia con otros machos.
El macho enamorado y pasional puede convertirse en un verdadero volcán, pero es fundamental comprender que en la base hay un proceso fisiológico. El perro no lo ‘hace a propósito’, responde a un instinto súper potente de apareamiento.
Por eso no hay que regañarlo continuamente, no entendería, no está haciendo nada malo, solo está siguiendo su naturaleza.
Más bien, conviene adoptar elecciones y comportamientos adecuados, como reducir las ocasiones de encuentro con las hembras, elegir calles y paseos más tranquilos y supervisarlo con atención.

El celo en el perro se puede gestionar en casa con algunas precauciones y atenciones.
Perra en celo en casa: cómo gestionarlo
¿Cómo gestionar a una hembra en celo? La respuesta principal es con amor y paciencia, que dan vida a una organización que ayuda a pasar este período sin dramas y haciendo sentir a la peludita mimada y segura.
Higiene doméstica
Cuando la perrita está en fase de proestro y estro tiene pérdidas y algunas pueden dejar rastros. ¿Qué hacer? Se pueden usar las braguitas higiénicas para perros, utilísimas sobre todo para sofás y alfombras, siempre que sean de alta calidad y no impidan que la piel respire.
Si la perrita no las acepta, entonces hay que prestar más atención de lo habitual y, como siempre, hay que mantener los ambientes limpios e higienizados, para una buena higiene general. En cuanto al bañito, en este período la piel puede estar particularmente sensible, sobre todo si continúa lamiéndose, por lo tanto conviene utilizar productos delicados y adecuados para la piel. Aquí puedes profundizar en cómo lavar al perro en casa.
Gestión de las salidas
“Pero mamá, papá, ¿y entonces cuándo salimos? ¡Estoy cansada de esperar!” La perrita en celo parece precisamente mirarnos con una mirada que dice mucho sobre sus ganas de lanzarse al paseo. Pero es precisamente en las fases en las que está predispuesta a la concepción cuando hay que prestar atención. ¿De qué manera? Ante todo, la correa es un must (aquí encuentras indicaciones sobre cómo salir con el perro de paseo), incluso cuando no es obligatoria y aunque la corazoncita normalmente nos escuche siempre. Consideremos que las hormonas tienen el superpoder de cambiar las prioridades de los perros, por eso en estos momentos una hembra normalmente prudente y tranquila podría transformarse en una peludita superactiva y curiosa.
Por lo tanto, se recomienda evitar zonas demasiado concurridas y encuentros con machos no esterilizados. La pregunta es: ¿cómo se hace para saber si lo están? No se puede, entonces mejor elegir lugares tranquilos y donde hay bajas probabilidades de encontrar machitos.
Pasear sigue siendo súper recomendado, porque calma y serena a la perrita y, para valorizar este momento sin estrés, también puedes leer el artículo dedicado al dog walking y a los beneficios del paseo.
Comportamientos que no hay que castigar
Es probable que la hembra en celo esté más activa, que tenga comportamientos anómalos y que pueda volverse también a veces agresiva.
La regla de oro es no castigar, porque en este caso son las hormonas las que hablan, no ella. En estos casos es importante mantener un tono calmado y decidido, respetar sus tiempos y evitar imposiciones, teniendo la precaución de limitar al máximo los casos en los que pueda exacerbar sus actitudes, como por ejemplo un parque de juegos con muchos perros vivaces y atraídos por sus hormonas.
Espacios seguros en casa
Durante el celo muchas hembras buscan un lugar tranquilo donde puedan recuperar energía. La camita debería serlo siempre, pero, si no fuera así, intentemos reservarle un espacio con una mantita y limitemos los ruidos, quizá bajando la televisión o la música en casa, sobre todo cuando vemos que está descansando.
Si vivimos en apartamento, es aún más importante organizar de la mejor manera los espacios, para evitar que la perrita esté sobreestimulada. A este propósito recomendamos leer los consejos para vivir con el perro en apartamento.
Atención a la higiene íntima
Por último, pero no menos importante, la higiene íntima, que es muy importante en este período. Conviene que el área genital permanezca limpia, pero nunca hay que usar detergentes íntimos para humanos, porque tienen un PH diferente al del perro y pueden contener ingredientes que irritan esta área del cuerpo tan delicada. Mejor una limpieza delicada con agua tibia.
También la elección del shampoo es muy importante y el consejo es elegir fórmulas delicadas y de calidad. Si tienes dudas, aquí encuentras una guía útil sobre cómo elegir el shampoo para perro. En particular, puedes usar la línea Home de Yuup!, de la que forman parte shampoos delicados, conditioners hidratantes y mascarillas nutritivas, que ayudan a mantener el pelo limpio, suave e hidratado también entre una toelettatura y otra.
¿Cómo cambia el pelo cuando el perro está en celo?
El celo en el perro es un proceso que, a causa de las fluctuaciones hormonales, involucra a todo el organismo, incluidos piel y manto.
Efectos hormonales sobre el pelo
En algunas hembras el manto puede:
- Volverse más opaco, seco y deshidratado;
- Perder luminosidad;
- Estar más sujeto a caída;
- Resultar menos compacto y fuerte al tacto.
Atención: estos cambios en el pelo durante el ciclo no ocurren en todas las hembras, aunque muchas personas notan que hay variaciones, sobre todo de fuerza y luminosidad del manto.
Estrés e impacto sobre el manto
De hecho, conviene considerar que el celo en el perro puede generar estrés, tanto físico como emotivo, y sabemos cuánto este puede ser causa de problemas en el pelo. El estrés opaca y debilita el pelo y, para profundizar en el tema, también puedes leer el artículo sobre estrés en el perro, causas, síntomas y remedios. Además, es importante cepillar con dulzura el pelo, usando herramientas adecuadas como por ejemplo PinkBrush, que facilita el cepillado y lo hace más agradable.
Piel más sensible
Cuando la hembra está en celo, la piel puede volverse más sensible y reactiva, quizá más seca o incluso picar, cosa que lleva a la peludita a rascarse, empeorando lamentablemente la situación. Por eso conviene evitar baños frecuentes y usar siempre productos muy delicados, como shampoos con efecto suavizante y calmante.
Qué hacer para apoyar el bienestar del pelo
La consigna es dulzura, aquí tienes algunas buenas prácticas que seguir para apoyar el bienestar y la belleza del manto incluso cuando la hembra está en celo:
- Ofrecer siempre una alimentación equilibrada;
- Valorar eventuales suplementos solo bajo consejo veterinario;
- Cepillar cada día el manto, con delicadeza y sin forzar nunca, para airear y eliminar el pelo muerto sin irritar la piel;
- Usar siempre productos detergentes específicos para perros, delicados y nutritivos.
- Además, conviene tener una rutina tranquilizadora y, como hemos visto, reducir ruidos fuertes y sobreestimulaciones, que son fuentes de estrés y pueden empeorar la salud del manto, así como el bienestar emotivo del perro.
Para entender mejor las distintas fases del pelo del perro y comprender cómo mantenerlo sano, puedes profundizar aquí: pelo del perro, crecimiento, tipologías y cuidado.

Para calmar al perro en celo hacen falta paciencia y mucho amor.
Cómo calmar a un perro en celo
Es normal preguntarse cómo calmar a un perro en celo, aquí tienes algunos consejos útiles para gestionar la agitación, tanto para las hembras como para los machos:
- No a rutinas extrañas o desconocidas: conviene no cambiar hábitos repentinamente para no generar estrés al perro, en un período que ya es estresante de por sí;
- Sí a más actividad física: intentemos salir más de paseo, compatiblemente con la fase del ciclo, para descargar la tensión, estando siempre atentos a evitar zonas frecuentadas por otros perros;
- Sí a la estimulación mental: juegos y actividades son bienvenidos y si quieres profundizar en este tema aquí encuentras un artículo que habla precisamente de la activación mental en los perros;
- Sí a mimos extra: el perro debe sentirse seguro y protegido y, visto que conocemos el infinito poder terapéutico de los mimos, en este período podemos darle en abundancia.
Esterilización: pros, contras y tiempos
La esterilización del perro es un tema que no debe abordarse a la ligera o con eslóganes preestablecidos. Es una elección que debe valorarse con el veterinario de confianza y que merece ser tomada después de una profunda reflexión sobre el futuro del perro.
De hecho, según las líneas guía WSAVA (World Small Animal Veterinary Association), esterilizar a un perro es una decisión que debe basarse en las valoraciones científicas, en el bienestar del perro y en la relación perro-persona.
Beneficios posibles
Entre los beneficios de la esterilización de las hembras están:
- Prevención de las gestaciones no deseadas;
- Posible riesgo de disminución de tumores mamarios, sobre todo en algunas razas de perros;
- Prevención de la piometra, una grave infección uterina que puede afectar a las hembras de perro y también de gato no esterilizadas;
- Gestión más sencilla de la convivencia con otros perros.
¿Por qué no hemos puesto la eliminación del celo de los perros entre los beneficios? Porque en el caso de las hembras la castración elimina el celo, pero para los machitos el discurso es diferente.
El perro macho, de hecho, puede manifestar comportamientos típicos del celo como excitación o monta aunque haya sido esterilizado, porque mantiene el instinto sexual. En cualquier caso, siempre conviene pedir consejo al veterinario de confianza.
Consideraciones que valorar
La esterilización de los machos y de las hembras lleva a cambios que deben ser monitorizados, entre los cuales los principales son:
- Tendencia a aumentar de peso;
- Posibles modificaciones del pelo en algunas razas (puede volverse más lanoso y también más espeso);
- Eventuales efectos sobre crecimiento y desarrollo si la esterilización se hace demasiado pronto (sobre todo en los perros de talla grande).
¿Cuándo esterilizar al perro? La respuesta solo puede darla el veterinario de confianza en base al conocimiento ‘directo’ del peludito. Esta es también la línea seguida por ANMVI (Asociación Nacional de Médicos Veterinarios Italianos), que NO aprueba un período estándar para la esterilización del perro y aconseja valorar siempre caso por caso la edad correcta para realizarla.
En el mercado hay anticonceptivos farmacológicos pero, también en este caso, es fundamental hablar con el veterinario para entender pros y contras de esta elección.
El celo del perro es una fase natural
Hoy hemos visto que el celo en el perro es una fase natural que requiere atención, paciencia y algún cuidado más para nuestros peluditos.
Quienes juegan el partido, en este caso, son los cambios hormonales y no es precisamente fácil ponerlos en el banquillo. La buena noticia, de todos modos, es que podemos gestionar esta fase con una elección atenta de los paseos, preparando y manteniendo un ambiente tranquilo, asegurando una higiene delicada y cuidando el pelo y la piel del perro.
Y, visto que durante el celo precisamente piel y pelo necesitan una dosis de mimos extra, el consejo es elegir siempre productos de alta calidad y respetuosos con el PH del perro, como los shampoos, los conditioners y las mascarillas Yuup!.
En particular, la línea Home responde precisamente a esta exigencia, con muchos productos delicados y adecuados para cada fase de vida del perro, incluso aquellas que requieren más dulzura y atención como el celo.






